La profesora de corte y confección en Sevilla de Moda empezó su carrera en una escuela de diseño y patronaje, a la que le siguieron 17 años de trabajo para particulares, confeccionado vestidos de novias y de fiesta. Siendo también asesora de imagen de la tienda de novias para la que trabajaba. Una amplia experiencia en el sector que le ha proporcionado conocimientos suficientes para ponerlos al servicio de los alumnos de primero y segundo de diseño.

Entre máquinas de coser, con grandes dosis de motivación, pasión y, en ocasiones, cargada de paciencia enseña desde el corte hasta el montado final de la prenda.

Una materia clave para cualquier futuro diseñador, porque como ella misma afirma es fundamental que un diseñador sepa de confección y patronaje, “No puedes diseñar sin tener ni idea de donde pones un corte. Como mínimo debes tener una base de patronaje y confección. Porque puedes llegar a hacer diseños imposibles que no se pueden llevar a cabo”.

El punto de comienzo de la confección es el trabajo manual, es decir, las puntadas a mano y una vez más avanzados se empieza por el manejo de la máquina. Como cualquier inicio de un aprendizaje todo es difícil. Gema Orellana, con los alumnos de primer curso empieza con la confección de una falda tubo, para que aprendan a cortar la tela con el patrón realizado anteriormente, hacer el montaje de la prenda, probar, coser a máquina, remallar, hacer dobladillos, cremalleras, el forrado de la prenda y luego la cinturilla. Lo siguiente es un vestido con mangas, donde tienen más margen de diseño, lo fundamental es que tenga mangas, lo que, como afirma Gema, puede resultar más difícil en la confección. Y el segundo cuatrimestre del primer curso termina con la creación de un traje de flamenca.

La creación de la falda forma parte de la evaluación que se le hace a los alumnos, a la que se le suman muestras de confección y más tareas como el vestido con mangas, donde tienen más margen de diseño, lo fundamental es que tenga mangas, lo que, como afirma Gema, puede resultar más difícil en la confección. Por último, en el segundo cuatrimestre del primero curso termina con la creación de un traje de flamenca. Gema resalta que “los alumnos responden muy bien”.

A pesar de la dificultad de la costura, Gema asegura que “a los alumnos les cuesta mucho deshacer una costura cuando les digo que no está bien pero eso también forma parte del aprendizaje”.

Gema Orellana señala que “a la hora de enseñar, la mayor complejidad con la que me encuentro son con los alumnos más rebeldes, con aquellos que, verdaderamente, no les gusta coser”, aun así reconoce que “normalmente los que empiezan no suelen poner muchos problemas, aunque está el punto opuesto, los que vienen con motivación o tienen más destreza hay que pararlos un poco porque siempre quieren aprender más, adelantar al grupo y aquí también está otra dificultad añadida como es la de mantener a todo el grupo unido”.

Otra de las dificultades a las que se enfrenta como profesora es a corregir los errores a aquellos alumnos que vienen con conocimientos, porque como afirma Gema la confección es algo que se puede aprender de forma autodidacta “pero muchas técnicas las aprenden de forma errónea y vienen viciados con modos de hacer las cosas que no son adecuados”.

A pesar de las dificultades que puede tener en la docencia, Gema se llena de orgullo cuando “algunos alumnos me dicen que han visto en tiendas que algo está mal cosido, me alegro muchísimo porque eso quiere decir que saben lo que está correcto”.

La dinámica diaria de la clase de confección son explicaciones teóricas que, normalmente suele hacerlas por grupo, como, por ejemplo coser una cremallera y hay otras cosas que es imposible hacerlo de forma grupal, por ello, Gema, en esas ocasiones el aprendizaje lo hace de forma personalizada. Lo que Gema considera fundamental en la docencia y que por ello lo aplica en sus clases es la motivación al alumno. “Por ejemplo, hay alumnos a los que les asusta cortar el tejido y no se atreven, con ellos me implico más y los motivo, hasta conseguir quitarles el miedo a todos”.

En su asignatura se comienza desde el cortado del tejido a través del patrón, ella afirma que “sin un buen patronaje no tendríamos una buena confección”. Para Gema, “una buena prenda se ve si está bien hecha en el cuello y en las mangas. Y es una confección perfecta si el interior de la prenda está tan bien cosido como el exterior”.

Gema Orellana desvela el secreto para la buena confección de una prenda: “La clave está que te tiene gustar. Si te gusta lo harás bien”.

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