Tras unos meses de penosa enfermedad.

Enrique Parrilla, trabajador incansable, demostró hasta el final su amor hacia el trabajo bien hecho. Supo en todo momento saber aunar, como nadie, los intereses de todos, y convertir las diferencias en elementos aglutinadores. Fue el motor que ponía en marcha el engranaje de Moda de Sevilla, una maquinaria más difícil de lo que a simple vista pueda parecer, pero que él sabía manejar con destreza y rectitud. La Virgen lo ha llamado, quizás demasiado pronto, pero Ella sabe más. Me quedo con su mirada cuando el pasado 18 de diciembre se abandonó en los brazos de Santa María de la Esperanza Macarena, allí en su Basílica. Solo ellos dos saben el contenido de aquella conversación. Hoy, la Macarena lo ha recibido en el cielo, como Ella solo sabe. Bendita seas, Esperanza.

Gracias Enrique, por todo lo que has hecho por la Moda y Sevilla. Nunca te olvidaremos. Descansa en paz.

Francisco Valderrama
Presidente
Sevilla de Moda

 

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